PUENTE VIEJO

siempre ha contenido distintas tiendas y gran actividad comercial sobre él (principalmente joyerías.

FLORENCIA

La ciudad de Florencia, un paraíso cultural y artístico

FLORENCIA

Sus veranos son muy calurosos y más secos que el periodo invernal

CATEDRAL FLORENCIA

Símbolo de la riqueza y del poder de la capital toscana durante los siglos XIII y siglo XIV

PUENTE VIEJO

se sostiene sobre tres arcos, el principal tiene una luz de 30 metros y los otros dos de 27 metros.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

EL MARQUÉS UGO DI TUSCIA

El 21 de diciembre, Florencia celebra la fiesta dedicada al Marqués Ugo di Tuscia, muerto el 21 de diciembre de 1001. En la Alta Edad Media, los marqueses de Toscana tenían, por tradición, su corte en Lucca e iban a Florencia sólo para las sesiones del tribunal u otros cargos administrativos. El Marqués Ugo di Tuscia fue el primer señor de Toscana que llevó la corte a Florencia, porque sentía predilección por esta ciudad. Entre el marqués y Florencia se estableció una buena relación, tanto que el rojo y el blanco del escudo de la casa alemana del marqués se convirtieron en los colores de Florencia. El mismo Dante pone en el paraíso a Ugo di Tuscia y lo llama el “Gran Barón”.




LA HISTORIA

Este noble, descendiente de Carlomagno, es, desde siempre, el símbolo de las relaciones que, en la edad media, Florencia tuvo con el papado y con el imperio alemán. Ugo fue uno de los príncipes laicos más importantes de aquel tiempo y ejemplo del señor perfecto, por su capacidad de usar las armas, por la justicia de su gobierno y por sus dotes diplomáticas. Además, reformó muchas instituciones eclesiásticas y trajo al territorio toscano muchas fundaciones monásticas. En concreto, el marqués, siendo devoto de San Romualdo, fundador de la orden de los camaldulenses, fundó, en los alrededores de Florencia, siete abadías de esta orden, del marqués o imperiales, es decir, sin la protección de alguna familia, como solía ser en el Medioevo, estaban constituidas para reafirmar el poder del soberano. Durante siglos, los florentinos fueron muy gratos con su señor por el buen gobierno instaurado y, sobre todo, por llevar la corte de Lucca a Florencia, cuando ésta última era pequeña y pobre. En el marqués, los florentinos veían el antepasado histórico de la rica Florencia capital de la Toscana, por esto, hasta hace unos doscientos años, el 21 de diciembre, se reunían en Badía fiorentina, frente al sepulcro del Marqués Ugo di Tuscia.


LA FIESTA


Anualmente, para el aniversario de su muerte, los monjes, principales estudiosos de la figura del marqués, celebraban una misa en su memoria, en la que participaba el pueblo florentino, las autoridades y el Desfile de la República Florentina. Todavía hoy, la Badía es el lugar principal en que se celebra el 21 de diciembre para recordar al Marqués. La conmemoración continúa durante todo ese día en varios barrios históricos de la ciudad, con seminarios e itinerarios histórico-religiosos en busca de las huellas del gobierno del marqués Ugo, personaje medieval en el que Florencia ve las raíces de su riqueza y su importancia.

FIESTA DE LA REGIÓN TOSCANA (En el mes de Octubre)

Desde el año 2000, Toscana celebra, el 30 de noviembre, la “fiesta de la Región Toscana”. La celebración del 30 de noviembre pretende recordar la reforma penal promulgada por Pietro Leopoldo de Toscana, Duque de Lorena, el 30 de noviembre de 1786. Esta reforma convirtió a Toscana en el primer estado del mundo en abolir la pena de muerte. El 30 de noviembre de 1786, Toscana abrió un nuevo capítulo en la historia de la humanidad. La ley, al día siguiente de su promulgación, se hizo famosa en toda Europa y todos los intelectuales la definieron como el acto más generoso y previsor que un soberano hubiese cumplido nunca. Esta ley, fruto de la atmósfera cultural del iluminismo y de la importante obra de Beccaria, “De los delitos y de las penas”, acabó no sólo con la pena de muerte, sino también con las torturas y las mutilaciones como castigos corporales por delitos realizados.




LA HISTORIA

La reforma preveía también la abolición de los instrumentos usados para torturar y ajusticiar, como signo evidente del final de una época de horrores y el inicio de una era de luz y civilización. Horcas y patíbulos se quemaron en el patio del palacio del Bargello, sede de las prisiones florentinas, y, en este edificio, todos los años, se recordaba el final de estas barbaries con el “Suplicio de la soga”. En diciembre de 1786, se colocó una placa de mármol para conmemorar el final del antiguo y duro sistema penal. El epígrafe se puso fuera del Bargello, donde se ejecutaban las penas de muerte. El texto de la placa le recordaba a todo el mundo la felicidad y el orgullo de los toscanos por la abolición de las antiguas barbaries. Este mármol, actualmente, se encuentra en Palacio Viejo, que siempre ha sido la sede del gobierno de la ciudad.


LA FIESTA



En el año 2000, Florencia quemó, simbólicamente, en la Plaza de la Señoría, algunos instrumentos de tortura y ha vuelto a conmemorar el día de la promulgación, con el deseo de que, en todo el mundo, la pena de muerte sea abolida. Todos los años, Toscana organiza, el 30 de noviembre, iniciativas de diferente tipo para volver a proponer un momento fundamental para la historia de la humanidad y para reunir a los toscanos alrededor de aquel evento de gran importancia cívica. De hecho, la Región ha establecido como día para su fiesta el 30 de noviembre, para recordar el primer importante acto a favor de los derechos del hombre y destacar la importancia de este derecho, subrayado por la “carta de los derecho de la Unión Europea”, del hombre a no ser condenado a muerte por otros individuos.

SANTA REPARATA (En el mes de Octubre)

Una de las fiestas más importantes de la antigua Florencia era la que se celebraba el 8 de octubre, dedicada a Santa Reparata, que, para Florencia, siempre ha sido la protectora de la cultura clásica. El origen de la veneración florentina por la Santa, martirizada en el siglo III, es muy antiguo.



EL ORIGEN

En el año 406, Florencia sufrió la llegada de los ostrogodos. Las hordas de bárbaros bajaban de los Alpes a Roma, llevando miedo y destrucción a todas las ciudades que saqueaban en su camino. Pero llegados a Florencia, los ostrogodos no tenían ni estrategias militares ni armas capaces de abatir la muralla de la ciudad. Entonces, decidieron asediar Florencia para que capitulara por hambre. En realidad, los primeros que sufrieron la falta de agua y víveres fueron los bárbaros, ya que, los astutos florentinos, antes de su llegada, habían devastado todos los campos cultivados de los alrededores. La crítica situación obligó al capitán ostrogodo a conducir una gran parte de sus tropas a las frescas y ricas colinas de Fiésole. Así, cuando una mañana de agosto llegaron los romanos a la llanura florentina, los pocos ostrogodos que estaban asediando la ciudad fueron derrotados fácilmente. Después, los centuriones consiguieron, con una trampa militar, matar al rey bárbaro y a todos sus soldados que estaban en Fiésole. Florencia, de esta manera, fue liberada. Los florentinos atribuyeron su salvación a la voluntad divina, que se había manifestado con el bello rostro de la virgen Santa Reparata.


La iglesia de Santa Reparata



LA FIESTA

La leyenda cuenta que, el día de la batalla, la Santa voló sobre la ciudad. Por este motivo, la fiesta de la liberación no se celebraba el día de la victoria, sino el 8 de octubre, dedicado a Santa Reparata, a la quien, además, en el siglo V, se le dedicó el primer edificio cultural florentino. Después, en 1296, se construyó la actual Basílica de Santa Reparata, que englobó la antigua iglesia. La Basílica fue el centro de las liturgias florentinas hasta 1354, cuando se terminó la catedral de Santa Maria del Fiore. Durante siglos, la Basílica de Santa Reparata fue la protagonista de las ceremonias en memoria de la victoria contra los godos. Todos los años, el 8 de octubre, en la Basílica, embellecida con velas y guirnaldas, se exponían las reliquias de la Santa. En la fiesta, además de los ritos sagrados, también se hacían fiestas populares. Había una carrera de caballos y una competición llamada “Bravio” o “Palio”. Todavía hoy, Florencia celebra el día de Santa Reparata y la victoria contra los godos organizando las tradicionales ceremonias religiosas y el antiguo “Bravio”, con el desfile de la República Florentina.

LA RIFICOLONA (En el mes de Septiembre)

Desde el siglo XVII, Florencia y los pueblos de los alrededores organizan la fiesta de la Rificolona en la noche del 7 de septiembre que, en el calendario religioso, representa la vigilia del nacimiento de la Virgen. Desde mediados del siglo XVII, todos los años, el 7 de septiembre, los campesinos y montañeros, con sus familias, se dirigían a Florencia para celebrar el nacimiento de la Virgen en la Basílica de la “Santissima Annunziata”, donde estaba una de las imágenes de la Anunciación más famosas y veneradas en todo el mundo Católico. Los campesinos aprovechaban el peregrinaje a la ciudad para vender sus mercancías. En la plaza de la Basílica se organizaba un gran mercado llamado “fierucola” (feriecilla). Los labradores, con sus cestas de queso, setas y tejidos, salían mucho tiempo antes de sus casas para tener en el mercado un puesto bueno para vender más.



LOS ORÍGENES

El viaje hacia la ciudad era por la noche y, para iluminar el camino, los peregrinos usaban quinqués de diferentes formas colgados a bastones o cañas. Estas lámparas eran de papel de colores, abiertas por encima para que la vela no se apagara. Con estas luces de colores, las familias campesinas llegaban a Florencia y acampaban, durante la noche de la vigilia del nacimiento de la Virgen, en los claustros de la Basílica y le cantaban odas a María. La llegada de los peregrinos era un gran diversivo para los jóvenes florentinos, que se reunían en la plaza de Santissima Annunziata para burlarse de la pobre gente del campo. La bromas de los jóvenes se dirigían, sobre todo, a las lozanas y mal vestidas mujeres del campo, llamadas “fierucolone” (feriecillonas). Esta palabra se transformó en “rificolona” y, todavía hoy, en el dialecto florentino, se usa para describir a una mujer vestida con poco gusto.






LA FIESTA

Con el tiempo, los florentinos, para celebrar la tradicional llegada de los pueblerinos a la ciudad, empezaron a fabricar luces parecidas a las de ellos, pero con la forma de sus mujeres. Los florentinos paseaban con las “rificolonas” bromeando, cantando, con campanas y pitos. La fiesta terminaba quemando las “rificolonas” de papel. Todavía hoy, la Rificolona es una de las fiestas más populares de Florencia, sobre todo para niños y adolescentes, y es el símbolo de la llaneza y naturalidad del pueblo florentino. Las luces de papel, las “rificolonas”, han perdido su aspecto de mujer y ahora son de muchas formas, la más frecuente es la media luna. Desde la década de los cincuenta, existen también las “rificolonas en versión fluvial”, imágenes de cartón que, en barcas decoradas e iluminadas, desfilan por el río Arno.







FIESTA DE SAN LORENZO (En el mes de Agosto)

La fiesta del 10 de agosto es, desde siempre, muy sentida por los florentinos. Este día está vinculado, en todo el mundo, con San Lorenzo, príncipe de los mártires y diácono romano. En Florencia está dedicada, concretamente, a la Basílica de San Lorenzo, construida en el siglo IV como sede episcopal y que, después, los Médicis eligieron como su mausoleo. En el Medioevo, la Basílica era un importante centro de poder, incluso político, tanto que, el 10 de agosto, los florentinos celebraban una importante procesión entre “Santa Maria del Fiore” y la Basílica de San Lorenzo, donde los Consejeros de la Corporación de los Mercados, el Procónsul y los Cónsules de todas las corporaciones ofrecían cirios.

LOS ORÍGENES

La ceremonia empezaba con la misa que celebraba el prior en San Lorenzo, donde se exponían al público las reliquias del Santo. Durante el día, se celebraba otra función religiosa en la que se bendecía a Florencia delante del defensor de la ciudad. En el siglo XVII, el gobierno de los Médicis construyó, al lado de la basílica de San Lorenzo, la Capilla de los Príncipes, para conmemorar la estrecha relación entre esta familia y la Basílica. Después de la construcción de las Capillas de los Médicis (Cappelle medicee), se convirtió en una costumbre, incluso con los Lorena, que, el día de San Lorenzo, el pueblo las pudiera visitar. Además, el gobierno, después del Gran Ducado, hasta el siglo XIX, organizaba en este día una carrera de caballos desde calle San Gallo hasta Borgo San Lorenzo. Los ciudadanos con más responsabilidades en la organización eran los panaderos, ya que vivían y trabajaban en la zona de la Basílica del Santo. Éstos, además, estaban asociados a la compañía de San Lorenzo de los Panaderos.



LA FIESTA

La asociación organizaba para este día la distribución de los panes benditos y, por la tarde, un atracón de sandías, con el que se terminaba la fiesta. El día de San Lorenzo era, además, muy sentido también en los alrededores de Florencia, sobre todo en la cartuja florentina del Galluzzo, que tiene una iglesia dedicada al Santo y que, el 10 de agosto, promovía una alegre fiesta de verano. San Lorenzo era, para Florencia y los alrededores, no sólo una fiesta religiosa, también era política y popular, era el símbolo de la unión entre clérigos, laicos y gobierno. Hoy, para la fiesta de San Lorenzo, las diferentes ceremonias de la Basílica están acompañadas del Desfile Histórico Florentino. Se celebran, además, una serie de conferencias y visitas guiadas gratis en los espléndidos lugares de San Lorenzo para reflexionar sobre las antiguas tradiciones florentinas.

SANTA ANA (En el mes de Julio)

El 26 de julio, Florencia celebra Santa Ana. En la ciudad, la fuerte veneración por la imagen de esta Santa viene de un importante episodio político del siglo XIV, por lo que la fiesta religiosa asumió para los florentinos connotaciones laicas.




LOS ORIGENES

El día de Santa Ana de 1343, los florentinos empezaron una sublevación que terminó con la tiranía extranjera del Duque de Atenas, que había empezado un año antes. Desde entonces, el 26 de julio es para la ciudad una segunda Pascua, un día que simboliza la resurrección civil y la victoria contra el extranjero. La figura religiosa de Santa Ana tiene, pues, un valor histórico-político, lo testimonian muchas obras florentinas. Entre éstas, hay que recordar el fresco que el gobierno encargó a un alumno de Ocagna, el día siguiente de la expulsión del duque. La obra, ubicada en Palacio Viejo, representa a la Santa que protege el Palacio mientras expulsa al duque y entrega el estandarte del Ayuntamiento al pueblo en armas. En los años siguientes, el gobierno proclamó el 26 de julio fiesta solemne y encargó, para la iglesia de Orsanmichele, un altar de madera que representase a Santa Ana. La imagen de la Santa, protectora de la libertad de los florentinos, se expuso en Orsanmichele porque el oratorio había sido subvencionado con un impuesto público y porque, mejor que ningún otro sitio, representaba al pueblo, ya que no sólo era una iglesia, también era un granero. El altar de este oratorio se convirtió en el punto principal del culto civil de la Santa.




LA FIESTA

El día de la fiesta, todos los fieles se reúnen aquí y ofrecen dones a la figura de Santa Ana, que los florentinos llaman “Santa abogada de la libertad ciudadana”. Los capitanes de Orsanmichele administran los regalos y el dinero que se depositan en el altar para organizar la solemne ceremonia y para financiar el monasterio benedictino de Santa Ana, que se edificó en Oltrarno (la parte de la ciudad que está al sur del Arno), como homenaje a la Santa, símbolo de la independencia de Florencia. El dinero restante se entrega a los pobres. Desde 1370, se organiza, para celebrar el 26 de julio, una impresionante procesión que va de Orsanmichele al Monasterio de Santa Ana. Durante el siglo XV, las celebraciones eran cada vez más importantes, incluso los Médicis eligieron a Santa Ana como protectora de la familia y como imagen ciudadana de la política de Florencia. Sin embargo, en el siglo XVI, a causa de la rigidez de las normas de la contrarreforma, la Santa volvió a ser sólo una figura religiosa y se perdió la tradición de celebrar el 26 de julio. Hace pocos años, Florencia recuperó la antigua tradición y organiza, todos los años, congresos y ceremonias como homenaje al antiguo día dedicado a la libertad.


EL “CALCIO” (FÚTBOL) CON TRAJES FLORENTINOS (En el mes de Junio)

El “Calcio” Histórico Florentino, cuya sede son los prestigiosos locales del Palacio de Parte Güelfa, es la antiquísima institución que organiza y, todavía hoy, preside el “calcio” florentino, llamado también “in costume” (con traje) o “in livrea” (con librea). De hecho, parece ser que el fútbol nació justo aquí, a orillas del Arno, y que después se exportó al Támesis, donde recibió el nombre de foot-ball. En realidad, ya los griegos solían divertirse con una especie de batalla con un bola con el pie, organizaban partidos entre dos equipos que se disputaban la bola, corriendo, saltando y luchando. De los griegos, el fútbol pasó a los romanos y, probablemente, fueron los legionarios romanos quienes lo trajeron a la colonia de Florentia, fundada en el 59 a. C. En el Arno, de la diversión típica de los militares romanos, surgió el “calcio” florentino. Florencia, la ciudad del lirio, difundió y transmitió el juego con el nombre de “calcio” en todo el mundo. El “calcio” florentino, antiguamente, era un modo para entrenar a los jóvenes resueltos. La competición tenía un carácter viril y brusco, con muchos “cuerpo a cuerpo”.




LA HISTORIA

Se practicaba en Florencia todos los días, durante el descanso del trabajo o para las fiestas de barrio. Jugaban también los nobles, en partidos bien organizados y pomposos. El partido más famoso fue en febrero de 1530, cuando los florentinos, a pesar de que la ciudad estuviera asediada, decidieron jugar la tradicional competición de Carnaval. El “calcio” florentino siguió practicándose hasta 1739, fecha de la última competición en Plaza Santa Croce, después, las competiciones oficiales cayeron en desuso. En 1898, con la difusión del fútbol inglés, se decidió recuperar la tradición del “calcio”. Todavía hoy, el “Calcio” Histórico Florentino es una de las manifestaciones más fascinantes a escala mundial. El evento es en Plaza Santa Croce y en él se mezclan combatividad y una gran evocación histórica para conmemorar el pasado de Florencia. Las competiciones se organizan cada año en junio, mes dedicado a las celebraciones del patrón de Florencia, San Juan Bautista. El 24 de junio, festividad del Santo Patrón, se celebran los partidos más importantes del “calcio con librea", con desfiles muy coloridos con figurantes vestidos con las libreas de los jugadores nobles del siglo XVI.




LAS COMPETICIONES


Cuando el partido empieza, los 27 jugadores de cada uno de los dos equipos no se esfuerzan sólo en pasarse el balón, sino que se golpean y se placan con dureza. Por cada gol, llamado “caccia”, se disparan culebrinas y los equipos invierten el campo. El equipo que va ganando tiene la bandera alzada y el que pierde la tiene arriada. Los jugadores no están contratados, son hombres que luchan para que gane su equipo, su única compensación es, después del partido, un gran banquete. Después de entregar el premio, la celebración termina con otro desfile, como el inicial, y con las proezas de los abanderados de los “Uffizi”.